domingo, 22 de septiembre de 2024

TRÍO ILÍCITO, EMBAJADORES DE LA RIQUEZA CULTURAL COLOMBIANA

CRÓNICA
Por: Guillermo Miranda Choque

Satisfechos con su estadía en Arequipa, maravillados de la comida y el calor humano, desde la ciudad colombiana de Popayán, una de las más antiguas de América (1537), Sandra Jiménez (saxofón), Lisandra Moreno (flauta) y Andrés Roa (piano) vienen representando a su nación y a su alma mater la Universidad del Cauca, en los conciertos y clases maestras del festival PerúSax, que este año integra una variada participación de artistas nacionales e internacionales del saxo.

Hallándose presente para compartir sus conocimientos desde la investigación y la interpretación musical, Sandra Jiménez, de cabello zambo y piel trigueña, destaca esta experiencia como un aliciente para enriquecer el aprendizaje musical y el intercambio cultural. Junto a su ensamble, al que bautizaron como Trío Ilícito, la intérprete explica traer a la ciudad blanca un repertorio colombiano mixto, entre composiciones originales y adaptaciones de su música académica.

“Nuestro reto y propuesta para PerúSax, fue traer repertorio de ritmos colombianos al formato de cámara y adaptaciones de grandes obras de compositores como Rozo Contreras, Luis Calvo y Luis Antonio Escobar. También tenemos obras inéditas para el grupo, que son de colegas nuestros y que además de ser profesores, también son compositores ", detalla la saxofonista.

Siendo los tres docentes de la Universidad del Cauca, fundaron Trío Ilícito hace poco más de dos años, en un escenario post pandemia y dentro del marco de proyección social que impulsa su casa universitaria para extender la música fuera de los salones de la institución, a la población en general. “Tenemos la intención de mostrar lo que se hace dentro del departamento de música de nuestra Universidad”, añade Jiménez.

Proyectos como este deben su origen al dinamismo y voluntad política que son necesarios para fomentar el aprendizaje del arte, produciéndose en Colombia, mediante actividades de proyección social, la creación de orquestas y la difusión de enseñanza musical en comunidades y colegios, del cual son promotores universidades e iniciativas como el Programa Nacional de Bandas y la Fundación Nacional Batuta.

En Colombia, esta proyección artística tiene un rol crítico en el porvenir de muchos niños y adolescentes, sobre todo en aquellas regiones y jurisdicciones con una presencia persistente del narcotráfico, incentivándoles quizás no a todos desarrollar estudios musicales profesionales, pero sí beneficiándoles a nivel social, familiar y académico.

“Es muy chévere cuando las políticas municipales o departamentales están enfocadas en el arte como una forma de paz, es un eslogan que tiene Colombia El arte también construye la paz, entonces eso es muy chévere al menos la experiencia que nosotros tenemos en Colombia”, comenta Lisandra Moreno.

Desde la realidad colombiana, según están de acuerdo los tres músicos, estas políticas empezaron a fortalecerse desde los noventas y junto a su reforma constitucional de 1991, donde el país dejó de considerarse un estado homogéneo y ser denominado como pluricultural y multiétnico, estableciendo como válidas la músicas de todas sus regiones y como aportantes a la cultura e identidad de su nación.

*Colombia es muy grande, estamos hablando de 32 departamentos en total, tenemos costa Caribe, costa Pacífico, tenemos región andina, llanos, colindamos con cinco países, entonces hay una riqueza cultural que realmente es muy buena y que al ser reconocida abre un espacio donde uno como artista puede insertarse e influir en la sociedad”, expresa Sandra con suma emoción antes de partir hacia la ponencia que tiene que brindar a su público del festival, fue acompañada de sus colegas, quienes ante todo son sus amigos.

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