REPORTAJE
Por: Grover Lanza
Se promueve un innovador programa educativo en Arequipa, que se dedica a sensibilizar a niños y padres sobre la conservación del guanaco, un camélido sudamericano en peligro de extinción. A través de actividades lúdicas y materiales didácticos, en colaboración con el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor), su enfoque busca fomentar una cultura de respeto y cuidado hacia el medio ambiente, preparando a una nueva generación de defensores de la biodiversidad.
La docente María Elvira Chacón es una coordinadora de este innovador programa educativo enfocado en el guanaco. Ella busca sensibilizar a los niños y a las promotoras educativas sobre la importancia de la conservación de esta especie. Y un aspecto clave de este enfoque es la participación activa de los padres en el proceso de educación ambiental.
Chacón, de la Unidad de Gestión Educativa Local (Ugel) Sur de Arequipa, trabaja en colaboración con el Serfor. Esta alianza permite que los docentes reciban capacitación especializada, que luego es transferida a promotoras educativas comunitarias. Este año, el enfoque se centra en el guanaco, continuando el trabajo realizado del año pasado con el cóndor andino.
En la Ugel Sur nos explican que cuentan con un equipo de ocho docentes coordinadoras, cada una encargada de supervisar a diez promotoras educativas. La capacitación inicial proporcionada por Serfor se lleva a cabo de manera virtual, facilitando la inclusión de diversos grupos en el aprendizaje sobre las características y el estado crítico del guanaco.
Chacón enfatiza que la metodología utilizada es fundamental para que los niños comprendan la importancia de la conservación. La actividad lúdica, que incluye el uso de títeres, rompecabezas y maquetas, resulta más efectiva que explicaciones convencionales. Este enfoque ayuda a los niños a plasmar sus aprendizajes de manera creativa.
Noelia Talavera, otra profesora y coordinadora, subraya la creación de materiales didácticos adaptados a diferentes edades. Estos materiales incluyen recursos para niños de cero a tres años y de tres a cinco años, promoviendo un aprendizaje activo y significativo a través de texturas y actividades interactivas.
Se han desarrollado peluches de guanaco, elaborados por los padres, que ofrecen diferentes texturas y bordados. Además, se introduce la actividad “vistiendo a Paco”, donde los niños utilizan hisopos para vestir y rellenar un guanaco, potenciando su coordinación visual y manual. Estas actividades no solo son divertidas, sino que también fomentan habilidades motrices, explica Talavera.
“Los juegos didácticos, como rompecabezas y maquetas, permiten que los niños aprendan sobre la alimentación, reproducción y hábitat del guanaco” resalta Noelia Talavera. Estos recursos facilitan el aprendizaje sobre el ciclo de vida y las características del animal, fomentando un entendimiento integral de su conservación, nos explica.
Entre los materiales presentados, se encuentra un juego de memoria que ayuda a desarrollar la atención y la memoria de los niños. También se incluye el “cubo cuento”, que permite a los niños crear historias a partir de imágenes, promoviendo su imaginación y creatividad.
Los cuentos elaborados por los niños y las promotoras son esenciales para comunicar la historia y los desafíos que enfrenta el guanaco. Títulos como “Hola, soy un guanaco” y “El guanaco Paco” ofrecen una narrativa accesible que ayuda a los niños a comprender la situación crítica de esta especie.
“El uso de materiales sensoriales, como álbumes de texturas y figuras en 3D, proporciona experiencias táctiles enriquecedoras. Estas herramientas no solo facilitan el aprendizaje sobre el guanaco, sino que también desarrollan habilidades sensoriales y motoras, contribuyendo al desarrollo integral de los niños”, comenta la coordinadora Talavera.
Ella misma, resalta la importancia de la participación de los padres en el proceso educativo. Involucrar a las familias en la creación de materiales y actividades promueve una mayor conciencia sobre la necesidad de proteger al guanaco. Este enfoque colaborativo sienta las bases para que los niños crezcan con una mentalidad ambientalista.
El mensaje clave que Talavera desea transmitir es que la educación ambiental debe comenzar desde una edad temprana. Los padres deben interiorizar la importancia de proteger y conservar al guanaco. Enseñar a los niños sobre la importancia de no depredar ni cazar a esta especie contribuirá a su preservación en el futuro.
La labor de María Elvira Chacón y Noelia Talavera, junto con el respaldo de Serfor, es un ejemplo de cómo se puede abordar la conservación de especies en peligro de extinción de manera efectiva. A través de métodos lúdicos, la creación de materiales didácticos y la participación activa de los padres, se está formando una generación de niños más conscientes y comprometidos con la protección de la biodiversidad.




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