lunes, 26 de mayo de 2025

UN CALAMBRE, 4 PARTIDOS Y DOS COPAS

CRÓNICA

Por: David Mendoza


Lo más emocionante de estar en quinto año son las ultimas veces, primer-último día de clases, último examen, última exposición y aunque faltan por vivir varias experiencias, la vida nos concedió las últimas copas que podíamos ganar, el viernes 23 de mayo aconteció la última mañana deportiva para los estudiantes de quinto año de Ciencias de la Comunicación.

La mañana comenzó inquietante, 8 am el primer partido, 7 jugadores en cancha, dos equipos, los dos últimos campeones se enfrentaban, en las gradas se escuchaba “una final adelantada”, 8:15 se escuchó el silbato, comienza el partido, a los pocos minutos la primera amarilla, para el defensor derecho de quinto, (el escritor de la crónica), deje la pierna arriba, no sabía que hacer, la pelota había pasado y ya no corro como antes.

Llego el primer gol a favor nuestro, la tensión se libera, pero a los pocos minutos en una jugada en contra nos empatan, acaba el primer tiempo, unos minutos para descansar cambiamos de cancha y el partido se va en un parpadeo, nos vamos a penales. Ganamos.  
Ganamos el partido con el actual campeón, ya estaba dicho, la única preocupación que teníamos había acabado, pero no solo fue futbol, ya eran las 10 de la mañana cuando comenzó el concurso de barras, fue pasando salón por salón hasta que los más esperados se dejaron ver, la promo de quinto, periodismo (mi salón). “Quiero mover el bote” la canción de Madagascar se prestó para que todos los chicos comiencen a saltar y bailar, cada uno a su ritmo, que a la vista de todos era uno solo.

Las presentaciones habituales duran unos 2 a 3 minutos, una buena tal vez llegue a durar más, pero ese día era para nosotros, no existía otra promoción no había otros años, no había otra especialidad, todos estaban ahí para ver como 5TO B de Periodismo, coreaba su barra una y otra vez, por 10 minutos que pasaron como 3, a una sola voz, todos escuchaban “Somos de quinto, quinto; Somos de quinto, quinto; QUINTO”. Ganamos.

El segundo partido podría ser el más olvidable, el primer tiempo fue el más complicado, salimos con la misma formación, pero un poco más relajados, nos metieron el primero gol, para el segundo tiempo lo empatamos, después de unos minutos metimos un gol más, el árbitro marco el final. Ganamos.

Los planes de Dios son perfectos, pero eso no significa que no duelan, el tercer partido era con el equipo que hace un año nos había ganado la final, el equipo que creíamos haber eliminado en el primer partido, entramos a la cancha, el 10 da las palabras, se sienten pesadas. Un pitazo y el partido inicia, se siente la presión, no podemos armar jugadas, una pelota entra a nuestra área, patean cae al palo y parece que entra, el extremo la saca, pero el árbitro marca gol.

Estábamos cansados, pero en una jugada en contra logramos empatar el encuentro, 1 a 1, termina el primer tiempo, salimos al segundo, nunca 10 minutos habían durado tanto, la portería se salva, el árbitro marca el final e inician los penales. Ganamos.

El último partido fue el más fácil, a pesar de la salida del último hombre (ahí entró el calambre) los chicos de quinto supieron manejar la falta de defensas, crearon más juego y lograron anotar dos goles, los mismos 7 pero esta vez lograron entrar más, Johan Salhua en el arco; la entrega de David Flores en derecha, la solidez de Santiago Banda por la izquierda; y la genialidad de Guimmy Huayhua en el medio, autor del segundo gol. En ataque, brillaron Brandon Yucra, el capitán que abrió el marcador de cabeza, y Aron Cuadros, veloz por la banda. En la banca, también aportaron Andrés Romero, Mauricio Cruces, Micjael Ccopa y Adrián Condori. Con un primer tiempo magistral que terminó 2-0. Ganamos.

¡2 años después! Pasando de una final perdida y de por fin vencer a nuestro rival de turno. Volvemos a ser campeones.

¡GANAMOS!

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