Por: Karen Pinto Cahuana
Zúñiga explicó que, además de ofrecer una experiencia de cata de vinos y piscos, la bodega impulsa un enfoque educativo y técnico, lo que convierte al valle en una opción atractiva para universidades y escuelas de agronomía, ya que incluyen visitas a viñedos, miradores, y estaciones meteorológicas. Este enfoque educativo ha atraído a estudiantes de diferentes partes del país, como Cusco, Lima y Moquegua, quienes buscan una formación más práctica y especializada.
Sin embargo, el desarrollo turístico enfrenta limitaciones estructurales. La falta de coordinación entre agencias de viaje y guías locales, así como la ausencia de un paquete turístico formal, han frenado el crecimiento del flujo de visitantes. Zúñiga indicó que, pese a contar con todos los elementos para construir una ruta del vino consolidada, se requiere planificación estratégica y apoyo institucional para fortalecer la oferta.
Por otro lado, el desafío de la visibilidad internacional sigue siendo un obstáculo. Aunque la bodega recibe visitantes internacionales, principalmente de países como Francia, Italia y Estados Unidos, el acceso sigue siendo limitado debido a la distancia de Arequipa al Valle de Majes, lo que implica un largo trayecto de transporte. Es por ello que la promoción de la región, tanto a nivel nacional como internacional, es esencial para atraer a más turistas y estudiantes interesados en el mundo vitivinícola.

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