CRÓNICA
Por: Karen Pinto Cahuana
La humareda blanca salió de la Capilla Sixtina al atardecer. En la Plaza de San Pedro, miles de fieles estallaron en aplausos. El cónclave había elegido a su nuevo papa. De entre los cardenales surgió un nombre inédito: Robert Prevost, quien desde ese momento sería conocido como León XIV.
A sus 69 años, estadounidense con nacionalidad peruana, se convirtió en el primer agustino en ocupar la silla de San Pedro y en el primer papa vinculado formalmente al Perú. Su elección, tras cuatro votaciones, marcó un hito. Un pastor formado en las periferias, que habla cinco idiomas y lleva en el alma las calles de Chiclayo.
La humareda blanca salió de la Capilla Sixtina al atardecer. En la Plaza de San Pedro, miles de fieles estallaron en aplausos. El cónclave había elegido a su nuevo papa. De entre los cardenales surgió un nombre inédito: Robert Prevost, quien desde ese momento sería conocido como León XIV.
A sus 69 años, estadounidense con nacionalidad peruana, se convirtió en el primer agustino en ocupar la silla de San Pedro y en el primer papa vinculado formalmente al Perú. Su elección, tras cuatro votaciones, marcó un hito. Un pastor formado en las periferias, que habla cinco idiomas y lleva en el alma las calles de Chiclayo.
Desde la basílica, vestido con la capa roja tradicional, levantó las manos y dijo: “La paz sea con ustedes” . Luego, en español claro y sentido, saludó a la ciudad que lo acogió: “Un saludo a todos aquellos de modo particular a mi querida diócesis de Chiclayo en el Perú, donde un pueblo fiel ha acompañado a su obispo, compartido su fe y ha dado tanto para seguir siendo iglesia fiel de Jesucristo”.
Nacido en Chicago en 1955, Prevost ingresó joven a la Orden de San Agustín. En 1985 llegó al Perú como misionero. Durante años enseñó derecho canónico en Trujillo y luego fue llamado a liderar la Diócesis de Chiclayo. Allí adquirió la nacionalidad peruana y ganó respeto por su cercanía y trabajo pastoral.
En 2023, el papa Francisco lo nombró prefecto del Dicasterio para los Obispos y cardenal, confirmando su peso en la Curia. Su perfil técnico, discreto y misionero lo posicionó como un consenso durante el cónclave.
En su primer mensaje, León XIV llamó a ser una Iglesia que tiende puentes, abierta a todos con caridad, diálogo y amor. No prometió cambios radicales, pero sí una evangelización más cercana, fiel al espíritu del Concilio y al legado de Francisco.
Políglota, hombre de estudio y oración, fue ordenado sacerdote a los 26, cardenal a los 68. Ahora, como papa, hereda una Iglesia en transformación. Pero para muchos en Perú, sigue siendo aquel cura humilde que caminaba entre el campo, que rezaba con los campesinos y que nunca olvidó de dónde vino.
Nacido en Chicago en 1955, Prevost ingresó joven a la Orden de San Agustín. En 1985 llegó al Perú como misionero. Durante años enseñó derecho canónico en Trujillo y luego fue llamado a liderar la Diócesis de Chiclayo. Allí adquirió la nacionalidad peruana y ganó respeto por su cercanía y trabajo pastoral.
En 2023, el papa Francisco lo nombró prefecto del Dicasterio para los Obispos y cardenal, confirmando su peso en la Curia. Su perfil técnico, discreto y misionero lo posicionó como un consenso durante el cónclave.
En su primer mensaje, León XIV llamó a ser una Iglesia que tiende puentes, abierta a todos con caridad, diálogo y amor. No prometió cambios radicales, pero sí una evangelización más cercana, fiel al espíritu del Concilio y al legado de Francisco.
Políglota, hombre de estudio y oración, fue ordenado sacerdote a los 26, cardenal a los 68. Ahora, como papa, hereda una Iglesia en transformación. Pero para muchos en Perú, sigue siendo aquel cura humilde que caminaba entre el campo, que rezaba con los campesinos y que nunca olvidó de dónde vino.

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