INFORME
Por: Grover Lanza
La comunidad campesina de San Juan de Tarucani en Arequipa se presenta como un emergente destino turístico, impulsado por iniciativas que combinan la conservación de la vicuña con el desarrollo económico local. Con la realización de chakus y un firme compromiso por preservar su entorno natural, los habitantes, liderados por Leopoldo Choque Quispe y Floro Choque Vilca, enfrentan los desafíos de la actividad minera en la región, mientras invitan a los visitantes a descubrir sus paisajes únicos y su rica cultura.San Juan de Tarucani, Arequipa
San Juan de Tarucani se está posicionando como un destino turístico en crecimiento, gracias a sus iniciativas para promover el turismo y la conservación de la vicuña. Leopoldo Choque Quispe, presidente de la comunidad, informa que realizan entre ocho a diez chakus de vicuña entre el 15 de mayo y el 15 de noviembre, siendo uno de ellos específicamente para difundir el potencial turístico de la zona.
Choque Quispe destaca la importancia de la esquila de vicuña como un medio para el sustento económico de la comunidad. "Al año recolectamos unos 130 kilos de fibra de vicuña, y el precio por kilo ronda los 280 dólares", explica. Los ingresos de esta actividad se reinvierten en logística, materiales y en el bienestar de la comunidad. "Estamos motivados y comprometidos para apoyar esta especie", agrega.
En cuanto a la contaminación causada por la carretera Interoceánica, Choque Quispe señala que, por el momento, no afecta directamente a su territorio. Sin embargo, resalta la necesidad de que las autoridades regionales e instituciones como Autocolca trabajen para evitar daños en el área. “Las campañas y jornadas de limpieza son fundamentales para la conservación de nuestros territorios”, manifiesta, reiterando su disposición para apoyar estas iniciativas siempre que reciban la ayuda necesaria.
Por su parte, Floro Choque Vilca, alcalde de San Juan de Tarucani, enfatiza los esfuerzos de la comunidad para mejorar la infraestructura turística. "Estamos realizando arreglos en estacionamientos, servicios básicos, señalización y acceso a miradores", indica. La comunidad, con una población de alrededor de 2,400 habitantes, se dedica a la crianza de camélidos como alpacas y llamas, además de aprovechar recursos silvestres como la vicuña.
El alcalde menciona algunos de los atractivos turísticos de la zona, como la Laguna de Salinas Huito, las pinturas rupestres de Huayllani y "La Huella de Cristo". Sin embargo, advierte que el acceso a estas áreas se ve afectado por los trabajos de la minera Inkabor. "Desde Chiguata hasta el cruce de Salinas Moche, la ruta se deteriora por la actividad minera, que transporta alrededor de 70 camiones por día en una época del año", señala Choque Vilca, quien también critica que la minera no les paga canon minero.
Ante esta situación, el alcalde planea realizar un estudio sobre el impacto ambiental de la minería en la región. "Notificaremos a la minera para que se adecue a las recomendaciones que podamos realizar", asegura.
Choque Vilca invita a los turistas a visitar San Juan de Tarucani, especialmente entre marzo y mayo, cuando la vegetación y la fauna son más abundantes. "Podrán disfrutar de actividades como andinismo y caminatas, y observar guanacos y vicuñas en sus hábitats naturales", concluye.
San Juan de Tarucani se presenta así como un modelo de desarrollo comunitario, trabajando en la conservación de su entorno natural con la promoción del turismo sostenible, a pesar de los retos que enfrenta por la actividad minera en la región.

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