En el lugar llamado “La Pontezuela”, ubicado en uno de los ángulos de la Plaza de armas, Mariano Lino Urquieta y Francisco Mostajo encabezaron las grandes batallas por la democracia y la Libertad
En aquel lugar, se leyeron “bandos” que dio la autoridad Colonial en el ejercicio de sus funciones. El “pregonero” era el encargado de leerlos y alrededor suyo se reunía la gente para escucharlo.
No había otra forma de comunicar una disposición que asegure su difusión entre los vecinos de la ciudad. Así se convirtió con el paso del tiempo en un lugar referencial para los oradores y caudillos locales.
Desde “La pontezuela, ambos oradores dejaron escuchar su voz de condena y protesta cuando la libertad se vio amenazada. De ahí el símbolo que tiene como tribuna de la libertad.
A semejanza del foro romano, “La Pontezuela” fue el lugar donde los arequipeños de otro tiempo resolvieron de manera plebiscitaria su difícil relación con el poder central. Sobre todo porque Arequipa tuvo un rol gravitante en la política nacional durante el siglo XIX y primera mitad del XX.



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